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martes, 20 de octubre de 2009

El alevín IV - Melba Marrero

Melba Marrero (Caracas, 1953)


Ojos de agua

“quiero leerte
quiero leerte entera”


Pero no a media vuelta como apurando un arrabal

Léeme de poro a gota de gota a poro

Léeme leche

Léeme sed Un derrame escrito en el lujo imbécil
de tirarse a la basura

Cada bolsa de aseo nueva brillante lisa
por estrenar
crea una ilusión de pureza

es el vientre virgen de un desperdicio
por suceder:

el semen holocausto
a la basura

Ese vientre ese tobo
albergan los restos los rastros
de un fuego fingiendo frío
Ese vientre ese tobo
son testigos de la leche acumulada

son el único registro de fe la Confirmación el tránsito

de una letra entera

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A los ojos del agua

No soy vientre de la voz
Sino hambre en sus paredes
Su humedad es mi refugio
Sus grietas
los pies del miedo

Cómo decirte abrazo
en esta firma de silencio
y víspera de borde
en este vértigo de sol

soy noche tras un abrazo

un abrazo que no se pueda desandar Su pensamiento detenido
Sin cédula de identidad Ningún plan Sólo un encuentro
que fracture la memoria

una falla oscura
que atraviese destinos

donde lo negro ríe y es nunca luto

Sólo luz desatendida


melbabella@msn.com

martes, 26 de mayo de 2009

El alevín III - Enio Escauriza

Enio Escauriza (Caracas, 1975)


En El Salmón N° 5, "Vulgar", aparece recogida, en la sección "El alevín", una muestra de textos de la serie Poégrafo del poeta caraqueño Enio Escauriza. Una vez más, usamos el espacio de nuestro blog para ampliar esa selección con otros textos del mismo autor.


Yo soy el último

Yo soy el último
el cara de libro
el portada barata
mi foto la tomó un loco
que corría calle abajo
y llevaba una gallina en los brazos.

Yo soy el que termina
el que rompe con la vieja escuela
el que desecha gente
al que la gente lo desecha.

El peor, el gordo, el borracho
el que vive en el centro
el que vio a la monja loca
deambular por la Nueva Granada
y no le gritó nada y no la acusó de nada.

Yo soy el que come chicharrón
en esta sociedad fashion pop
creo profundamente en la arepa
mi belleza es interna
y tienen que ponerle para encontrarla
no creo en poeta ni en poesía
todo eso es pose y entre poses andamos
cuando la palabra es excusa
sale el humo blanco de la mentira.

Iré al infierno
porque digo infierno sin ningún temor
y todos estos poemas anteriores desaparecerán
como yo
como todos
como quienes leen esto
como quienes nunca lo leyeron
como quienes nunca lo leerán
mi compromiso es con mis amigos
pero no tengo amigos
porque 600 amigos en esta idiotez de submundo
no es tener amigos.

Esta es la farsa
esta es la mentira
y después que la diga
todo empezará a suceder


Hundertwasser. El occidental, 1977. Aguafuerte.


Reporte de mi vida, 10 de Enero, para mis amigos y familia

Me estoy abriendo los sesos
Metiéndome sangre verde
Viendo el pajarito y hablándole
Entendiendo la ciudad desde su silbido
Mi dedo es la rama del árbol de la vida
En él más de un ave hermosa ha cagado y comido
Estoy viendo las tardes
Por fin pude ver las tardes
Entender que el sol se pone en mi hombro izquierdo
Porque tengo atravesada la felicidad
Me estoy jorungando el destino
Y acaso quién no lo hace al abrir los ojos
Me estoy callando los gritos
No hago otra cosa que calmar los monstruos
Coserlos y coserlos boca con boca
Para que no cuente que también estuve fumando nubes
Con filtro claro está
Para que no se me revienten los bronquios
Por tanta pimienta en los ojos
Por tanta cebolla recién picada
Por cada cortadita chiquita pero cómo duele
Estamos listos
Para decir que andamos en esto
En esto de solamente andar a ver qué pasa
Que no sé exactamente en qué ando
Si en realidad me andan y también ando viendo
La cosa es que parece que eso es la vida
Empezar a hacerse cosas
Como para ver qué pasa
Meter el dedo en el ombligo de la suerte
Y sacárselo por la nariz a las contingencias
Y volverlo a introducir por el oído de la apariencia
Y dejarlo todo así
Enredado, básicamente estoy enredado
La felicidad me causa sólo dos cosas.



enio.escauriza@gmail.com

viernes, 27 de febrero de 2009

El alevín II - José Delpino

José Delpino (Maracaibo, 1981)


Nuevamente aprovechamos nuestro blog para ampliar la muestra aparecida en "El alevín", sección de El Salmón dedicada a promover nuevas voces de nuestra poesía. Esta vez se trata del poemario Phanes, de José Delpino, del cual presentamos el texto XIII.


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XIII


cae el monte
se desgrana como pan humedecido por una gran boca
y su altura escupe su caída
el monte
en su vertical de ramillete seco
el monte
que desgrana como una torta de trigo oscuro
y en la vena hincada, entre los bloques de piedra,
la saliva inyecta haciendo barro

la tierra cuece
la falda gira
la cinta del pelo se ciega en el piso
la pendiente hincha el pie
la pendiente del monte que rueda

cunde noche
la fronda verde abre su sello
el agua suelta voces
la cortada sonora de un hada inmensa

cunde fronda
un cuerpo dormido yergue su herida
esta tierra se hace boca
promulga otra boca en otra tierra
esta tierra traga pies
esta tierra lame torsos

come la luna el sexo en el barro
come la baba negra en la greda
la luna carne
la luna tierra
piedra del cielo oscura

cae el monte
la noche que cunde
la fronda verde abriendo
el ojo de soslayo tras la reja de hojas
el ojo de soslayo tras la reja de hojas

cuece distancia
cuece piedra el torso
cuece el brazo y hala
viene
baja
del monte crece el ruido
una turba de pies mostrando el carbón de planta
al tiempo
al monte
una turba de cuerpo inmenso

cae el monte
gira la falda y suelta la herida
suelta el pie tras el pie la carrera
suelta cinta
suelta hogueras de pelo
hace boca su tierra
pronuncia el borde rojo
inmenso
mínimo

cielo
cielo vientre tu sordera blanca
la hiedra que turba
que se tumba en el barro
el ojo de soslayo tras la reja de hojas
el ojo de soslayo tras la reja de hojas

muda
muda recojes tu pelo
bajando el monte con tu saya henchida,
con tu turba de piernas erguida sobre la vertiente honda
erguida sobre la mordiente
allá
bajando
pies desnudos
hiedras torvas
retumban los pilares batientes sonriendo con sus plantas negras
al monte
al tiempo

caen pasos
caen pasos
la sangre coagula en flores
el frío, la lengua, coagulan
encienden abismos de pétalos

cae
cae tu seno al viento y lo empoza de carne
cae roja enredadera la lengua y se entorna por la nada
entre las hogueras
entre las lejanías

suena
suena penitente llamada tu grupa animal
suena tu cadera penitente huida
tromba embestida agua

cae el monte
cae el monte
cierras el paso con tu fronda de plata
con tu agria bebida negra en mi boca
con tu muñeca rota
frágil
quebrada

caen
reptan pétalos sobre la entraña oscura
cae
late víscera tu pecho
late aire y pulsa
pulsa
la mole verde
la mole viento que gira

quiebran círculos las hojas rojas
crece el aire su lengua y gira
hincha de ramaje el muro

late
late víscera tu pecho
late aire y pulsa
el labio musita su partida
pronuncia su borde rojo
cae en el envés del aire
inmenso
mínimo

cielo
es cielo vientre tu sordera blanca
una cruz en el desierto de los cielos
un abismo de ojos que ciñen tras la fronda

negra
santa oscura de manos encendidas
roja
santa de abismo
fruto de tu vientre la tarde
fruto de tu vientre caída
fruto de tu vientre mi semen de plata
fruto de tu vientre mi lengua
fruto de tu vientre la nada
fruto de tu vientre María rota
fruto de tu vientre María ciega

Santa madre de los dedos que miran
mordida es fruta nuestros pechos
nuestros pechos en hondas verticales
Santa madre de los dedos que miran
Santa madre de los dedos que miran

torre de marfil la punta de tu lengua
rosa de mirra
cuece tu sexo roto su labio
come fruto tu sexo
come sexo roto
come labio
come sexo erguido
come santa
come caminante
traga tiempo
lame brisa con su boca negra
con su oro rojo
con su carroña de hálito dulce
y traga tiempo
traga tiempo
traga tiempo

cae el monte
cae el monte a tu paso
y a tu paso se desatan las trancas de la lluvia
cae el monte de gente
cae el monte dormido

cae el monte

cae el monte

cae el monte y suena un río de entraña

de tu pie
que se yergue

alto

sobre la mordida



delpinoivivas@gmail.com

martes, 21 de octubre de 2008

El alevín


Elizaria Flores (Caracas, 1961)



En el N° 3 de El Salmón - Revista de Poesía inauguramos una nueva sección llamada "El alevín", espacio dedicado a las nuevas voces que se encuentren emergiendo (o sumergiéndose) en la poesía venezolana actual. En esta ocasión utilizaremos nuestro blog para complementar la selección de textos que hicimos para "Artefactos" del poemario Variaciones no estables del hablante 5972, escrito por Elizaria Flores, poeta venezolana radicada en Mérida.

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1.
Ficción
Sombras que ocultan una sombra
Trama de huidas cotidianas
Soflama y artificio
Me escondo en el relato diario

2.
Olvido, desdibujo, larga caída en un abismo liso con espejos
Girar sobre sí mismo y fragmentarse
Esta es mi fatua inmolación del día, suplicio inútil

10.
Una mujer y su sigilo dormitan al filo de la calle
Estrecha en callejón y deslustrada, la calle guarda ciertas atrocidades
La palabra geranio con sus muertos, un odio, una vigilia
Cierta fragancia que pudo ser el mar o la agonía
La madrugada es breve

17.
En el filo bailando, en las horas pico, contando los pasos
Al borde de la raya amarilla
Sin estridencias
Viendo pasar los trenes, calmadamente calcular distancias
Esto es la lucidez y la cordura

35.
Las noches caen inclementes
Con vidrios rotos y con frío, las noches caen sobre la ciudad
Una arenilla fina
Hojas secas
Insectos.

36.
En las noches que son para morir, no muero
Vago entre todo lo dispuesto mientras la muerte ostenta sus carros y sus balas
Sus ladridos, sus pájaros, sus voces agitadas
Órdenes y elecciones exhibe sus catálogos, impúdica
Mi negativa es su estupor. No muero

elizaria@gmail.com