Mostrando entradas con la etiqueta poemarios recobrados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemarios recobrados. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2009

Poemas antimayéuticos - Néstor Caballero



Como complemento del artículo escrito por Daniela Jaimes-Borges para "Vulgar", presentamos la portada e ilustración central de Poemas antimayéuticos (1977) de Néstor Caballero, realizadas por el artista plástico Freddy Pereyra para este libro editado por la Galería Unicornio Rojo de Cumaná. Este es uno de los pocos ejemplares que sobrevivó a la quema pública realizada en una plaza de San Cristóbal, comandada por la Iglesia y otras instancias sociales igualmente pudorosas de aquél momento. Afortunadamente, otro ejemplar de este libro puede ser consultado en la Biblioteca Nacional de Venezuela bajo la cota V861.44 C112po. Sirva como reparación de semejante bibliocausto la siguiente muestra de poemas, también complementaria de la que ya aparece recogida en el 5to número de El Salmón.


6to. Añito o mamaíta yo no voy para la Escuela

Estoy
Acantilado
pútrico
recorrido
En ese tiempo en que todavía
volaban los pájaros
me enseñaron las formas geográficas del
mundo
sus hombres con los números y batallas a cuestas
a levantar y sentarme
a mirar hacia arriba para ver caras carrasposas
fritas de aburrimiento
me enseñaron a tener mi sexo oculto
y no mirar para el baño de las niñas
a recibir palizas de mayores cadáveres que el mío
a no mearme en la cama
a sentir indiferencia por las huelgas
por los hombres sepultados
a creer que la libertad
existe
a aplaudir a las hienas insepultas
a respetar los quejiditos de mi madre
ante el cabalgar ajeno de mi padre en otras
piernas
a la luz
a tener un estrellar de hijos
a desvirgar conciencias y pubis sin aromas
a dejar de pintar y escribir MARIQUERITAS
a aplaudir la tortura
(DE los enemigos de la patria)
a beber y fumar para crecer más rápido y
poder ver películas censura "C"
a despreciar las putas y los maricos
a eliminar ladrones
a creer que en el mundo se come
a idolatrar a mi papá porque tiene un aire a Bat-Man
a rezar
a rezar antes de acostarme
para dar gracias a Dios por todo esto
y
así
salí
a
la
vida
como
un
canal
troncozo
y
cabisbajo
en su andar
por las lagañas.




7to. Añito o Parodia Musculatural a César Vallejo. (A quien odio con ternura.)

Un hombre dijo:

La mayor obra de arte que he visto fue Guernica de Picasso.

Otro hombre dijo:

La mayor obra de arte que he visto fue la novela "Crimen y Castigo" de un ruso, "enfermo, grave".

Y otro hombre dijo:

La mayor obra de arte es el olor a Puerto y el olor a Circo.

Y otro dijo:

La mayor obra de arte es el rincón ahumado donde nacen las palabras.

Y otro dijo:

La mayor obra de arte ha sido no dejarme carcomer por el peor de los hongos... la indiferencia.

Y otro dijo:

La mayor obra de arte... he sido yo.

Y el último hombre dijo:

La mayor obra de arte que he visto fue un purpurante chancro sifilítico que me pegó mi hermana.


................................................................................
Néstor Caballero (Aragua de Barcelona, 1953). Poeta, dramaturgo y narrador. La truculenta vulgaridad de sus Poemas antimayéuticos (1977) provocó que el tiraje del libro fuera recogido y quemado en una plaza de San Cristóbal. Tiene inédito el poemario Velada de Varonas.

martes, 31 de marzo de 2009

Jesús de Bilbao


De tu ciudad lluviosa, entre la noche
te escapaste hacia este trópico
con tu largo caminar,
tu soledad de perro ensimismado,
toda tu antigua mierda
de viejo soldado,
todo ese caminar de chivo loco
que anduvo por las estepas rusas
tirando balas a los bestias negros
de cruz gamada,
asomándote a la cama de Catalina
con sus cuatro penes gigantescos.
Oh Jesús de Bilbao
vuelve a pelear,
resucita tu campo de batalla,
siempre tendrás en mí al amigo fiel
que te recogerá como a un soldado
cansado de luchar
contra el muro feroz de la esperanza.

____________________18-6-79



Ludovico Silva
De Piedras y campanas. Caracas/Bogotá: Editorial Rayuela/Editorial Pluma, 1979. p.86.
Biblioteca Nacional de Venezuela. Cota: V861.44 S5864


sábado, 31 de enero de 2009

Duerme usted, señor presidente?



Si en vez de dormir
_____bailara tango
_______________con sus ministros
_____y sus jefes de amor
nosotros podríamos
oir
___de noche en noche
su taconeo
de archiduque
o duquesa.
Podríamos reír
sólo de verle,
ridículo como es,
esperar los aplausos
de toda la gendarmería
frenética.
Claro que uno está cansado
y quiere un poco de diversión
_____monstruosa,
como ésta
_____de verle
con la lira en el cuello
_____colgada,
como un romano
o como una romana
ciega de absurdas creencias geniales.
Si en vez de prometer
el descubrimiento de la piedra
______________________filosofal
que ha de producir pan
_________________y billetes de veinte
se dedicara,
por lo soberbio que es,
a vender patatas podridas
o maíz rancio,
los indios de esta nación
le llamarían
______Cacique Ojo de Perla.

Si en vez de llorar
te murieses un día de estos,
_______como una puerca elegante con sus grasas
importadas del Norte,
nosotros,
que estamos cansados
______________de tanta estúpida confesión,
pondríamos a bailar las piedras
y los árboles darían frutos manufacturados.

_____Con tu vieja y putrefacta osamenta,
alimento de ratas,
llenaremos un solo lugar de esta tierra
y la llamaremos
____________la Cueva Maldita
y será proscrita de ver
y de acercarse a ella
por temor a despertar tus histéricas
_______________________ternuras.

Te llaman
José el de los sueños,
el de las vacas sagradas,
el dueño de las vacas más flacas
______y
Presidente de la "Sociedad Condal del Sueño".
Tus amigos te llaman
_______________Barbitúrico.

¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?

Si adora la vaca,
____________¡duerme!
Si al becerro adora,
____________¡duerme!
Y si el General le da su almuerzo,
duerme como una lirona
o le da una pataleta de sueño.

Cara de Barro,
Ojo para ver las Serpientes
_____________________y llamarlas,
Ojo para hacer compañía
y quemarte
con el humilde Kerosene,
Ojo para tenerse a mi servicio
como mozo de alcoba
_______________barato.

¿Duerme usted, señor Presidente?
_______Le pregunto por ser joven apuesto
_______y no como usted, señor de la siesta.

Ojo de barro y Water de Urgencia.




Caupolicán Ovalles
De Duerme usted, señor presidente?
Caracas: Ediciones del Techo de la Ballena, 1962. s. npp.
Biblioteca Nacional de Venezuela. Cota: V-43 C-442
...........................................................................................
"...hay una certidumbre: este libro no conduce hacia premios de la revolución, ni a invitaciones a viajes, ni a las mesas de los 'rebeldes' con palacetes ni bandas de ensalzadores. Hay aquí una pura y desinteresada hombría, hecho rotundo contra el cual se estrellan todas las acusaciones de los aficionados al cartel o a las especulaciones en torno a una pretendida profundidad de lo formal. (...) Se trata de una poesía que se da como una necesidad cotidiana, sin preparaciones, regodeos o perturbaciones de la existencia. Se da así, simplemente, deshonestamente poética, como quien se dispone a ingerir los alimentos o a defecar".

Adriano González León
De "Investigación de las basuras". Prólogo a Duerme usted, señor presidente? de Caupolicán Ovalles.

martes, 7 de octubre de 2008

Hechos



Este ejemplar de Hechos (1960) de Arnaldo Acosta Bello, ilustrado por Ligia Olivieri y editado por Tabla Redonda, fue adquirido en la librería El emporio del libro, de la ciudad de Maracaibo

No tengo alianzas. Declaro mi aversión a los círculos, a las espirales, a las oficinas, a las policías, a los museos.

Amanecí como decía mi madre. Deseo pelear. Mi nariz anda en busca de ustedes. Prepararé mi hígado. Mis vísceras brillan, mis castigos no existen en tratados, no están en códices.

Me basta el ojo.

He contemplado demasiado, he esperado este momento, he callado y vuelto a callar, he perdido el tiempo, he permanecido cocodrilo en agua de zoológico. Cerrando un ojo, abriendo otro, mostrando dientes a distancia.

He reunido en mis gavetas toda letra caída.

Como ustedes prefieran: libros, artículos de prensa, cadáveres exquisitos, paneles.

Mi cuarto está tapizado de recuerdos. Catálogos, estupideces. Los bolsillos rebasan de estos arenques.

Vuestra conversación ha pasado por mí como por un cable de teléfonos. Mientras la espuma descendía en vasos, espiaba, parecía un águila.

Ahora soy esta catapulta.
Arnaldo Acosta Bello
De Hechos. Caracas: Ediciones Tabla Redonda, s.f. (1960). pp. 9-10.
...............................................................
“Hechos subraya el carácter de poesía urbana, existencial y política de la serie [la de Cadenas, Sánchez Peláez, Pérez Perdomo, Aray, Calzadilla y Ovalles], en un sentido peculiarmente narrativo y de sobriedad metafórica que lo acerca sobre todo a la escritura de Calzadilla. Además, para la turbulenta década de los sesenta es insustituible como representación verosímil de un proceso dramático que desborda a su protagonista: el de un intelectual 'de izquierda' —un rebelde solitario no articulado políticamente— viviendo su aventura imaginaria en el cuadro de la violencia venezolana. La estilización de su contenido sociopolítico y la plasmación del conflicto a nivel existencial hacen de su personaje un emblema que trasciende la concreta situación de aquellos años, entre la caída de Pérez Jiménez y el comienzo de la lucha armada, otorgándole una validez aún actual.”

Julio Miranda
De Las aventuras imaginarias
(Lectura intratextual de la poesía de Arnaldo Acosta Bello).
Caracas: Academia Nacional de la Historia,
El libro menor N° 174, 1991. pp.57-58.
................................................................
Arnaldo Acosta Bello (Camaguán, 1927-Barquisimeto, 1996). Poeta y narrador. Perteneció al grupo Tabla Redonda, junto a Jesús Sanoja Hernández, Rafael Cadenas y Jesús Enrique Guédez, entre otros. Dirigió en Mérida la revista Actual. Algunos de sus poemarios son Hechos (1960), Fuera del paraíso (1970), Los mapas del gran círculo (1975) y Sereno rey (1979).
Julio Miranda (La Habana, 1945-Mérida, 1998). Poeta, narrador y crítico. Es, quizá, quien de forma más completa se haya dedicado a ordenar y valorar la literatura venezolana. También fue un poeta inusualmente audaz. De sus poemarios pueden mencionarse Maquillando el cadáver de la revolución (1977), El poeta invisible (1981), Rock urbano (1989) y Así cualquiera puede ser poeta (1991).

viernes, 8 de agosto de 2008

Laberintos


Este ejemplar de Laberintos de Carlos Noguera, con ilustraciones de Santiago Pol,
puede consultarse en la Biblioteca Central de la UCV bajo la cota PQ8797N28L3

=


Un barco, una piedra, un aljibe, cualquier cosa que me revele. Te recuento, M: “todo lo común vuelve a ser insólito si prescindimos del tiempo”, o algo así. No he logrado transformarme con aleluyas, pero he poseído noches de fiesta y ebriedad.
Alguien me narra su vida; descubro, con desaliento, que es la mía, sólo que yo la he recrudecido: envejezco, sin duda.
El espejo me espeta que fui criado agriamente, clase media, no fui encontrado después y basta.
Me confío mi propia misión,
hara-kiri estéril:
un bisturí que pase
exactamente
por la cisura entre alma y mente,
sin tocar nada,
sin contaminar
y que me desprenda el espíritu.
Cabeza sin espíritu me dirán en el infierno. Medio-cuerpo. Entablillado. Pero podré exhibirme por la ciudad sin cargos de conciencia. Tener un espíritu, pesa. Tener a Dios y llevar un espíritu, pesa. Después de la extracción: ni un chasquido;_____creen que siquiera un pequeño “trac”? Pues nada.
Luego: volviendo a ser igual. Nada me será dado que no esté ya en la memoria, nada quedará atrás que ya no haya olvidado. O lo desee.


Carlos Noguera
De Laberintos. Caracas: Ediciones En Haa, 1965. p. 41.


=


Carlos Noguera (Tinaquillo, 1943) Narrador, poeta y psicólogo. Premio Nacional de Literatura 2003. Integrante del grupo En Haa (1962-1971), junto a Teodoro Pérez Peralta, José Balza, Jorge Nunes, Lubio Cardozo, Argenis Daza Guevara y Víctor Salazar. Fundador de las revistas Jakemate (1972) y Falso cuaderno (1976). Ha publicado los poemarios Laberintos (1965) y Eros y Pallas (1967). Es mejor conocido por su trabajo como narrador en novelas como Historias de la calle Lincoln (1971), Juegos bajo la luna (1994) y Los cristales de la noche (2005), entre otras. Actualmente preside Monte Ávila Editores.

lunes, 16 de junio de 2008

Paraíso de los condenados



Este ejemplar de Paraíso de los condenados (1957) de Régulo Villegas,
fue obtenido en la librería El Buscón. Está dedicado al escritor y crítico
venezolano Edoardo Crema.

………………………………………………………
adoraciones

Adoramos los sapos ventrudos de los charcos

Adoramos los templos donde pulpos golosos
se nutren lentamente con la sangre del miedo

Adoramos las vírgenes ancianas
que a solas se deleitan frotando su cuerpo
con el lomo de los gatos
o las esquinas de los muebles

Adoramos los climas enervantes
donde una mujer emplazada
deja caer sus lágrimas en las cuencas de los simios

Adoramos el lecho
donde una joven enferma bosteza y dice

“Soñé que ponías tu oído en mi vientre
y he aquí que un niño preguntaba
Madre ¿quién fue el asesino? ¿tú o él?
¿Quién me dará esta lengua para las maldiciones?
¿Es cierto que tienes un palacio
donde los gallos miran
por el ojo de las cerraduras?”

Luego frotamos nuestro ombligo
con las barbas de las imágenes y nos purificamos


Régulo Villegas
De Paraíso de los condenados. Maracaibo: Ediciones del grupo Apocalipsis, 1957. p. 12.


………………………………………………………
Régulo Villegas (Santa María de Cariaco, 1930-Caracas?, 2006). Poeta y abogado. Perteneció al grupo Apocalipsis (1955-1958), junto a Hesnor Rivera, César David Rincón, Laurencio Sánchez Palomares, Atilio Storey Richardson y Miyó Vestrini, durante los años que vivió en la ciudad de Maracaibo. Su único poemario publicado es Paraíso de los condenados (1957).

martes, 22 de enero de 2008

Todos han muerto



Esta primera edición de Todos han muerto (1971) fue rescatada de los roñosos
anaqueles de La Gran Pulpería del Libro Venezolano, ubicada en Chacaíto.


………………………………………………
Elegía

Mientras haya muerte viviré cantando,
errando en una onda de música desesperada. En los inviernos,
en cualquier estación, son muchos los que han muerto por mí.

Siempre deseo dejar la vida sin amargura,
dejarla como yo la he visto. La esperanza que me da la noche,
quizá la obsesión de estar muerto, han impedido que me sepulte,
que vuele sobre el hilo de mi alma solar.

Me gustaría vestirme con el color de la muerte,
llevar en mí la rigurosa fantasía. Querer a una mujer pálida que tenga
las alas como nunca.

Mi deseo no es huir de la vida sino fijarla en lo que
arrebata. Esta luz de hoy nada cubre y sólo el sueño del cadáver
invita a viajar.

Yo vivo sigiloso,
esperando que se abra la tierra para cubrirla con mi melancolía.
Mi melancolía debe ser mi cuerpo muerto con sus ojos verdes
cerrados.

Mi melancolía es culpa de los muertos
y de sus grandes magias. Padres míos magos que vinieron y se
esfumaron. Que vagan como relámpagos de polvo debajo de la tierra.



José Barroeta
En Todos han muerto. Caracas: Monte Ávila, 1971. pp. 92-93.

………………………………………………
“La poesía de Barroeta impulsa una alta conciencia de la temporalidad. En ella se entretejen los tiempos míticos e históricos, trenzados por las vicisitudes del hombre que se asume en su presente pero que no logra, no quiere, dejar que su voz se desparrame en el caos. La conciencia de la historia, el rictus frente a los íconos de su tiempo se vuelven actos de rebeldía, de ironía y parodia, donde confluyen sus más preciados elementos, la vitalidad, el amor, la pasión y la frontera diluida entre sueño y realidad. El día y la noche son la fuerza lacerante que se convierte en embriaguez perpetua; de vida, de luz, de belleza. Hay allí una forma que pudiéramos llamar el oráculo del vidente; la búsqueda de certezas lo lleva a un recorrido que es plenitud cuando logra vaciarse hacia dentro” (38-39).


Gregory Zambrano
Fragmento de: “Pepe Barroeta en la comarca de la niebla”.
Todo ha sido soñar. Homenaje a Pepe Barroeta. Mérida, 2006.



………………………………………………
José Barroeta (Pampanito, 1942-Mérida, 2006). Poeta, crítico y abogado. Perteneció a varios grupos literarios como Tabla redonda, Trópico Uno, En Haa y La pandilla de Lautréamont. Su poesía, de un lenguaje arrebatado y arrebatador, está plena de fuerza primitiva y presencias espectrales. Sus poemarios esenciales son Todos han muerto (1971), Arte de anochecer (1975) y Fuerza del día (1985).

Gregory Zambrano (Mérida, 1963). Poeta y crítico literario. Fue director de la revista Solar y desde 1991 es miembro del comité organizador de la Bienal de Literatura “Mariano Picón Salas”. En poesía ha publicado, entre otros, Dominar el silencio (1994) y Desvelo de Ulises y otros poemas (2000). Dos de sus principales libros de ensayos son De historias, héroes y otras metáforas (2000) y Mariano Picón Salas y el arte de narrar (2003).

domingo, 13 de enero de 2008

Las Torres Desprevenidas


Este ejemplar autografiado de Las torres desprevenidas (1940) de Jacinto Fombona Pachano fue obtenido en la librería El Buscón, ubicada en Paseo Las Mercedes.



Mensaje a la metrópoli intacta

Alguien o algo está naciendo,
alguien o algo se ha detenido en las cabañas,
se ha posado en las cúpulas,
duerme debajo de los puentes y en los establos;
alguien o algo viene alimentando
su estrella con aceite de criaturas deshabitadas,
con llanto de piedras rotas y de campos hundidos.

El agua le ha quitado sus gritos a la muchedumbre
para crecer, para subir, el agua que amenaza
con su voz, con sus brazos, con sus nudos terribles,
los cuellos de las torres desprevenidas,
el agua de los ríos, de los mansos ríos de Dios,
porque os habíais olvidado de su sed enterrada
bajo sus muertos ojos de pez en las arenas.

Bajad de vuestras cumbres para encontrar vuestra memoria,
antes de que la soga os llegue a la cintura
y antes de que flotéis para los cuervos.

A qué tanta prisa inútil por las calles,
tanto viento mecánico como queréis que os lleve,
si no vais a la tienda, ni a la oficina, ni al negocio,
ni siquiera marcháis a vuestras casas:
vais huyendo del río, vais huyendo del agua inmensa.
Yo lo sé. Yo os lo digo. No me creéis y entre vosotros
no hay uno que me tienda la mano
para comenzar la rueda, para empatar la ronda
de la miel y del vino, de la leche y la espiga.

Si de veras sois mis hermanos, no me dejéis llorando
por tanto amor sin pan en las esquinas,
por tanto pie calzado de basuras y lodo,
por tantos agujeros como ya ponen nuestras uñas
en estos diminutos bolsillos para el frío;
no me dejéis acribillando las paredes horribles,
matando pechos, pechos sin sangre, que me huyen
detrás de los cerrojos donde se amella mi protesta;
no me dejéis rasgando blancuras de sepulcros,
para que corran en jirones, entre hilachas,
y yo pueda sentarme con el nardo y el lino.

Bajad a recoger vuestra memoria.
Detened vuestro viento, marchad conmigo adonde todos
podáis decir: vamos a un sitio de verdad.

No me dejéis llorando,
no me dejéis acribillando, no me dejéis rasgando.
Es tiempo todavía de coserle las rutas
al frío de los puentes, de malograrles las agujas
a los pavos de vidrio, a los bueyes iluminados,
para quien los devora con los ojos.

Os ofrezco la oliva,
os ofrezco mi mano para la ronda del milagro,
no mañana, esta tarde, este minuto,
que el agua inmensa vienen rodando montes
y aun podemos cantar, danzar en torno de la alianza,
construir el arca y soltar la paloma.

Jacinto Fombona Pachano
De Las torres desprevenidas. Caracas: Editorial Elite, 1940. pp. 7-9.



………………………………………………
“El adjetivo mismo desprevenida, más que calificar la realidad de la ‘metrópoli intacta’, califica su propia situación individual: la del hombre que no estaba preparado para la tremenda prueba que el hombre le impone. Hombre esencialmente desprevenido, su voluntad de participación es, por ello, un alto ejemplo de dignidad. Sobre todo por la proyección moral que ella implica. Su participación no es la de guerra a la guerra con la guerra, o muerte a la muerte con la muerte. Lo que el poeta proclama es un retorno: la vuelta a la unidad total del hombre (…).
Desprevenido, pero no evadido ni distante. Memorioso de su pasado, de esa paz trascendente con que intuye y figura la plenitud del Ser, el poeta no ha perdido ese antiguo modo suyo de vivir encendido, de estar en vigilia. De ahí que, contra toda apariencia, si comportamiento contra el fatum cruel que pretende abismar al mundo, no sea el comportamiento de quien capitula. Así como su angustia logra visualizarnos el horro del desastre presentido, así también su lucidez logra sustraernos a la pesadilla, al caos interior. Son dos procesos que se corresponden y aun se complementan. El pánico contribuye a que el poeta se mantenga despierto. Sobreponerse a la cólera y a la confusión, hacer de la premonición toma radical de conciencia, llamado a la voluntad afirmativa del hombre, constituyen entonces su objetivo. Un lirismo activo se intensifica ahora hacia el mundo para conmoverlo” (p. 46-47).
“Sería un tanto ilustrativo precisar, de antemano, las circunstancias que rodeaban al poeta cuando escribía este libro, cuya gestación transcurre entre fines de 1939 y comienzos de 1940. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial —bajo cuyo impacto el libro se desarrolla—, Fombona Pachano vivía en Washington. No fue, pues, un testigo directo de la guerra misma. Tan sólo podemos hablar de una participación espiritual en ella: captar las señales del exterminio y luego denunciarlas. Habitante de la ‘metrópoli intacta’, aún intocada, estuvo limitado a ver a distancia el horror de la guerra, no a palparlo. (…) De modo que el valor de su palabra no es aquí el de un testimonio, sino el de una visión: visión estremecedora y apocalíptica como pocas, en cuyo oscuro destellar se ilumina, sin embargo, el rapto profético del hombre que no sólo alerta sobre la magnitud próxima del desastre sino que también anuncia un nuevo destino” (p. 41).

Guillermo Sucre
Fragmentos de: “Introducción”. Poesías. Por Jacinto Fombona Pachano.
Caracas: Imprenta Universitaria, 1964. pp. 7-55.

………………………………………………
Jacinto Fombona Pachano (Caracas, 1901-1951). Poeta y político. Perteneció a la generación de poetas de 1918. En vida publicó sólo tres poemarios: Virajes (1932), Las torres desprevenidas (1940) y una plaquette titulada Sonetos (1945).
Guillermo Sucre (Tumeremo, 1933). Poeta, crítico, ensayista y traductor. Perteneció al grupo Sardio. Ha traducido a André Breton, Saint John-Perse, William Carlos Williams y Wallace Stevens. Sus poemarios principales son La mirada (1970), En el verano cada palabra respira en el verano (1976) y La vastedad (1988). Es esencial su libro de ensayos críticos La máscara, la transparencia (1975).